Frío arriba, caliente abajo: hay aire
Es el caso más frecuente y el más fácil. El agua caliente circula por abajo y el aire, más ligero, se acumula en la parte alta del radiador y forma un tapón que impide al agua llegar hasta arriba.
Se resuelve purgando: con la llave del radiador y un recipiente, se abre el purgador hasta que sale agua en lugar de aire. Después hay que comprobar la presión de la caldera, porque purgar la hace bajar.
Frío abajo, caliente arriba: hay lodos
El síntoma contrario indica lo contrario: sedimentos acumulados en el fondo del radiador que impiden la circulación por la parte baja. Son restos de corrosión que se depositan con los años.
Purgar no resuelve nada aquí. Hace falta un lavado del radiador o, si afecta a varios, un lavado del circuito. Es un trabajo, no una manipulación de cinco minutos.
Frío entero mientras los demás calientan: la llave
Si un radiador está frío de arriba abajo y el resto de la casa funciona, mire primero sus dos llaves: la de entrada y el detentor de salida. Una de las dos puede estar cerrada, a veces desde una obra antigua.
Si están abiertas y sigue frío, suele ser la cabeza termostática agarrotada. Después de siete meses sin moverse, el vástago se queda pegado. Un golpe suave y un poco de aceite penetrante lo devuelven a la vida más veces de lo que se cree.
Toda la casa fría: no es el radiador
Si ningún radiador calienta, el problema está aguas arriba: presión del circuito demasiado baja, caldera en seguridad, bomba de circulación parada o válvula de tres vías bloqueada en posición agua caliente sanitaria.
Lo primero que puede mirar usted es el manómetro de la caldera. Si la aguja está por debajo de la zona marcada, se rellena siguiendo el manual. Si vuelve a bajar en unos días, hay una pérdida en el circuito y eso sí necesita una visita.
Lo que conviene hacer cada otoño
Purgar los radiadores antes del primer frío, comprobar la presión después, y mover a mano todas las cabezas termostáticas una vez de mínimo a máximo para que no se agarroten durante el verano siguiente.
Son veinte minutos una vez al año y evitan la mitad de las llamadas de noviembre.


