El agua es la primera decisión
Cerrar la llave general es la medida que más daño evita. Una conexión que empieza a perder en noviembre con la casa vacía puede estar corriendo cuatro meses, y lo que se encuentra en marzo no es una gota, es un suelo levantado.
Si cierra, abra antes un grifo para aliviar la presión de la instalación. Y no olvide que con el agua cerrada la lavadora y el lavavajillas tampoco tienen que quedar con presión en las mangueras.
Los sifones, que nadie recuerda
El sifón de cada desagüe guarda un tapón de agua que impide que suba el olor del alcantarillado. Después de tres o cuatro meses sin usarse, ese agua se evapora y la casa huele a cerrado de una forma muy concreta.
Se evita con un poco de aceite de cocina en cada desagüe antes de marcharse: flota sobre el agua y retrasa mucho la evaporación. Es el truco más barato de toda esta lista.
Frigorífico, lavadora y pequeño electrodoméstico
El frigorífico se vacía, se limpia y se deja con la puerta entreabierta. Cerrado y apagado durante meses es una incubadora de moho. La lavadora igual: puerta y cajón del detergente abiertos, y filtro vaciado si el modelo lo permite.
Desenchufar lo que no haga falta reduce el consumo fantasma y, sobre todo, quita de en medio los aparatos que podrían sufrir con una subida de tensión durante una tormenta.
Ventilación y humedad
Una casa cerrada sin ninguna renovación de aire acumula humedad, y la humedad se deposita en la superficie más fría de cada habitación. Ahí aparecen las manchas detrás de los armarios que sus vecinos confunden con una fuga.
Deje las puertas interiores abiertas para que el aire circule, separe los muebles unos centímetros de las paredes exteriores y, si tiene rejillas de ventilación, no las tape. En viviendas con problema recurrente, un deshumidificador con desagüe directo resuelve el invierno entero.
Persianas, toldos y lo de fuera
Los toldos se recogen. Un toldo desplegado durante una racha de viento de otoño se lleva por delante su propio brazo y, a veces, algo más. Las persianas se bajan del todo, y si alguna cuesta, es mejor saberlo ahora que en abril.
En la terraza, recoja lo que pueda volar y despeje el sumidero. Es exactamente el mismo gesto que pedimos antes de las lluvias, y aquí sirve dos veces.
Quién abre si pasa algo
Deje unas llaves a alguien que pueda entrar. Da igual si es un vecino, un familiar o nosotros: lo importante es que, si el vecino de abajo ve una mancha en enero, exista alguien capaz de abrir la puerta antes de que el problema crezca tres meses.
Si nadie puede, es justamente para eso que existe el mantenimiento con visitas periódicas e informe.




