Una ausencia corta no es un cierre de temporada
Cerrar una casa por cinco meses pide una lista larga. Salir cuatro días pide cinco cosas. Confundir las dos hace que la gente no haga nada, porque la lista larga parece demasiado trabajo para un fin de semana.
Estos son los gestos que cambian algo en una ausencia corta, y solo esos.
El agua, incluso para cuatro días
Cerrar la llave general sigue siendo el gesto más rentable. Una conexión que empieza a perder un viernes, con la casa vacía, tiene todo el fin de semana para trabajar. Cuesta diez segundos al salir y diez al volver.
Si prefiere no cortar el general porque tiene algo conectado, cierre al menos las llaves de la lavadora y del lavavajillas. Las mangueras bajo presión son la causa más frecuente de las inundaciones de ausencia corta.
El frigorífico y lo que se olvida dentro
Nada que hacer para cuatro días, salvo una cosa: no deje nada cocinándose a fuego lento ni un electrodoméstico en un ciclo largo pensando en volver antes. Es evidente y es exactamente lo que pasa cuando se sale con prisa.
Y compruebe la puerta del congelador, que es la que se queda entreabierta sin que nadie lo note hasta el olor del regreso.
La terraza y lo que puede volar
En octubre y noviembre las rachas de viento no avisan. Una sombrilla abierta, una silla ligera o un tendedero en una terraza de un cuarto piso pueden acabar en la calle. Recoger lleva dos minutos.
Y de paso, mire el sumidero de la terraza. Si llueve fuerte el sábado y está tapado, el agua sube y encuentra la primera junta débil.
Que la casa no parezca vacía, sin exagerar
Un temporizador que enciende una lámpara unas horas al anochecer es más eficaz que una luz exterior permanente. Y pedir a un vecino que recoja el buzón cuesta un mensaje.
Lo que no sirve de nada: anunciar la ausencia en redes sociales antes de volver. Es el único punto de esta lista que no tiene que ver con fontanería.


