El problema de fondo: usted no puede comprobar nada
Contratar mantenimiento para una casa a mil quinientos kilómetros tiene una particularidad incómoda: es el único servicio que se paga sin poder verificar que se ha prestado. Si nadie va un mes, usted no se entera hasta marzo.
Por eso la pregunta útil antes de firmar no es qué incluye, sino cómo va a saberlo. Todo lo demás viene después.
Lo que convierte una promesa en un servicio
Un informe después de cada visita, con fotos fechadas de lo que se ha mirado. No un mensaje diciendo que todo está bien: imágenes del contador, de la terraza, del cuadro, de la caldera. Un registro de cada entrada y salida de la llave, con fecha y nombre.
Con eso, usted puede auditar el servicio desde su casa. Sin eso, está comprando confianza, y la confianza no se factura mensualmente.
Lo que debería cubrir una visita seria
Lectura del contador con el agua cerrada, que es la señal más fiable de una fuga oculta. Sifones, grifos y cisternas. Cuadro eléctrico y puntos de luz. Termo y climatización. Cubierta y terraza después de las lluvias. Humedad y ventilación. Y el exterior: riego, piscina si la hay, portón y buzón.
Es una hora larga de trabajo. Si alguien le ofrece hacerlo en quince minutos, está ofreciendo otra cosa.
Lo que no debería prometerle nadie
Un contrato de mantenimiento que incluya las reparaciones a todo riesgo por una cuota fija baja no existe, o existe con tantas exclusiones que acaba no cubriendo lo que se rompe. Lo honesto es separar: la cuota cubre las visitas, las revisiones y el informe; lo que haya que reparar se presupuesta aparte y se ejecuta con su autorización.
Desconfíe también de quien no quiera decirle qué pasa si encuentra algo urgente estando usted fuera. La respuesta correcta es que se le llama, se le enseña con fotos y se espera su decisión, salvo que haya agua corriendo.
Lo que cuesta y con qué compararlo
Orientativamente, una visita mensual con informe y fotos va entre 45 y 80 € al mes según el tamaño de la vivienda y si hay piscina o jardín. Una apertura o cierre de temporada, entre 90 y 160 € por visita.
La comparación útil no es con cero, es con lo que cuesta descubrir en marzo una fuga que empezó en noviembre. Ese es el cálculo que hace que el mantenimiento tenga sentido, y el único argumento que damos para venderlo.
Empezar sin contrato anual
Si no lo tiene claro, empiece por una sola visita de cierre de temporada y lea el informe. Si es útil, se nota enseguida; si no dice nada que usted no supiera, no firme nada más.
Es lo que hacen muchos propietarios el primer año, y nos parece bien: es más fácil juzgar un informe que una promesa.




