La fecha y lo que pasa exactamente
En la madrugada del domingo 25 de octubre de 2026, a las tres de la mañana en la Península, los relojes se retrasan a las dos. Se duerme una hora más y anochece una hora antes.
El teléfono, el ordenador y la mayoría de los televisores se ajustan solos. Todo lo demás de la casa, no.
El riego automático es el que más molesta
Un programador de riego que sigue en horario de verano riega una hora más tarde de lo que usted cree. En octubre da igual, pero el ajuste se olvida y llega a junio, y entonces el riego cae a pleno sol con la mitad del agua evaporándose.
Es también el momento de bajar la frecuencia. Con las temperaturas de octubre y las primeras lluvias, la mayoría de los jardines de la zona necesitan bastante menos agua de la que reciben.
La depuradora de la piscina
El temporizador de la depuradora lleva su propio reloj, y en muchos modelos antiguos es mecánico y se desajusta solo con el tiempo. Aprovechando el cambio de hora, compruébelo y baje las horas diarias: en invierno, con invernaje activo, dos a cuatro horas suelen bastar.
Filtrar ocho horas en noviembre no mejora nada y se nota en la factura de la luz.
Luz exterior, persianas y termostato
La iluminación exterior con reloj astronómico se ajusta sola. La que va con temporizador fijo, no: a partir del 25 de octubre encenderá una hora tarde, y en las urbanizaciones eso significa un tramo de acceso a oscuras.
Las persianas motorizadas con programación y el termostato de la calefacción están en el mismo caso. Y el termostato tiene además un motivo extra para tocarlo ahora: es el momento de pasar a horario de invierno de verdad, no solo de reloj.
Los aparatos que nadie recuerda
El horno, el microondas, el frigorífico con pantalla, la alarma, la cámara del timbre, el reloj del coche que duerme en el garaje. Ninguno es grave, y todos acaban dando la hora mal hasta marzo si no se hace en el mismo momento.
Diez minutos el domingo por la mañana, con la lista en la mano, y no se vuelve a pensar en ello.




