Despeje el acceso al problema
La mitad del tiempo perdido en una visita se va en mover cosas. Un mueble delante del registro, el suelo del armario bajo el fregadero lleno, un coche aparcado donde tiene que ir la furgoneta.
Si el trabajo es en un baño o en una cocina, vacíe el mueble afectado antes. Son diez minutos suyos que valen por veinte de dos personas.
Sepa dónde está la llave general y el cuadro
Es la pregunta que más veces se queda sin respuesta. En un piso, la llave general suele estar en un armario del baño, bajo el fregadero o en el rellano. En una casa con parcela, junto al contador.
Localícela cuando no pasa nada. El día que la necesite de verdad, con agua saliendo, no será el momento de buscarla.
Escriba lo que pasa antes de olvidarlo
Cuándo empezó, con qué frecuencia ocurre, si hay algún ruido, si empeora a ciertas horas. Un dato aparentemente menor, como que solo pasa cuando funciona la lavadora, puede ahorrar una hora de diagnóstico.
Si tiene una foto o un vídeo corto del problema cuando se manifestaba, enséñelo. Muchas averías no ocurren a demanda justo cuando llega alguien.
Tenga a mano los documentos del aparato
Para una caldera, un aire acondicionado o un electrodoméstico, la marca y el modelo determinan la pieza. Están en una etiqueta del propio aparato, y una foto de esa etiqueta al llamar acorta mucho la espera de repuesto.
Si el aparato está en garantía, dígalo antes. En ese caso muchas veces le conviene el servicio oficial, y se lo diremos en lugar de facturarle una reparación.
Y pregunte el precio antes, no después
Pregunte por el coste del desplazamiento, por el recargo si es fuera de horario y por si el diagnóstico se descuenta de la reparación. Son tres preguntas de treinta segundos que evitan la única mala sorpresa real de este oficio.
Cualquiera que no quiera responderlas por teléfono le está diciendo algo.



