La prueba del papel, cinco segundos
Encienda el extractor y acerque media hoja de papel de cocina a la rejilla, sin tocarla. Si el papel se queda pegado solo, el aparato aspira. Si cae, el motor gira pero no mueve aire.
Es la única verificación que hace falta, y casi nadie la hace porque el ruido da la impresión de que el aparato trabaja.
Por qué deja de aspirar
Tres causas, por orden de frecuencia. La rejilla y las palas cargadas de polvo grasiento, que en un baño se mezcla con la humedad y forma una capa dura. El conducto obstruido o aplastado en algún punto del recorrido. Y la salida exterior tapada por un nido, una hoja o una rejilla antipájaros colmatada.
Ninguna de las tres impide al motor girar. Todas impiden al aire salir.
El extractor que no lleva a ninguna parte
Hay un cuarto caso, más frecuente de lo que parece en las viviendas de los ochenta y noventa: el extractor descarga en un falso techo o en un patinillo mal ventilado en lugar de salir al exterior. En ese caso mueve aire, pero solo lo cambia de sitio.
El vapor vuelve a condensarse unos metros más allá, y la humedad aparece en un punto que no tiene relación aparente con el baño. Comprobar dónde termina el conducto es parte del diagnóstico.
Lo que cambia en invierno
En verano se ventila abriendo. De noviembre a marzo, nadie abre la ventana del baño después de la ducha, y el extractor pasa de ser un complemento a ser la única salida del vapor.
Una ducha caliente sin extracción real deja varios litros de agua en el aire de la vivienda. Repetido cada día durante cuatro meses, eso es la mancha del rincón del dormitorio que aparece en febrero.
Lo que se arregla y lo que se cambia
Una limpieza a fondo de la rejilla, las palas y el primer tramo de conducto devuelve el caudal en la mayoría de los casos, y no cuesta ninguna pieza. Si el conducto está aplastado o la salida mal orientada, ya es trabajo.
Y si el aparato es de los que se ponen en marcha con la luz, compruebe que sigue funcionando unos minutos después de apagarla: un extractor que se para a la vez que la luz no tiene tiempo de hacer su trabajo.




