Primero, lo que cambia solo con la estación
En agosto el agua de red llega a más de veinte grados. En enero entra cerca de doce. Para llegar a la misma temperatura de ducha, el termo tiene que calentar casi el doble de grados con la misma resistencia.
Consecuencia directa: el mismo depósito rinde menos minutos de ducha, y tarda más en recuperarse entre dos duchas. Antes de pensar en una avería, conviene saber que una parte del problema es simplemente el calendario.
La cal sobre la resistencia
Es la causa número uno en esta zona. El agua es dura, y la cal se deposita sobre la resistencia formando una costra que aísla. El aparato consume igual o más, calienta más despacio, y termina por quemar la resistencia.
El síntoma que lo delata es que tarda más en calentar que hace dos años. Si además hace un ruido de hervidor al arrancar, la costra ya es gruesa.
El termostato y el ánodo
Un termostato desajustado puede estar cortando a cincuenta grados cuando usted cree que está a sesenta. Se comprueba y se ajusta en la revisión, y a veces es todo el problema.
El ánodo de sacrificio es la pieza que se corroe en lugar del depósito. Cuando se consume del todo, el que se corroe es el depósito, y ahí ya no hay reparación posible. Sustituirlo cuando toca es lo que separa un termo de ocho años de uno de quince.
Cuando el tamaño se ha quedado corto
Un termo dimensionado para dos personas no da lo mismo cuando la casa se ocupa con cuatro, o cuando un apartamento de alquiler pasa de dos duchas al día a cinco. En invierno ese desajuste se amplifica.
Es un cálculo, no una impresión: número de personas, hábitos y temperatura de entrada. Se hace antes de comprar un aparato más grande, porque a veces basta con ajustar el termostato y descalcificar.
Lo que puede hacer usted
Comprobar la temperatura de consigna, escuchar el arranque, y fijarse en si tarda más que antes. Con esos tres datos, una visita va directa al grano en lugar de empezar por el diagnóstico.
Lo que no conviene hacer es subir el termostato al máximo para compensar. Se acelera la formación de cal, se aumenta el consumo y se crea un riesgo de quemadura en el grifo.

