Tratamiento del agua de piscina en Costa Blanca
Cloro tradicional, sal, bromo, oxígeno activo. Equilibrado de pH, alcalinidad y dureza. Diagnóstico cuando algo va mal.
Qué incluye nuestro servicio
Cuatro cosas que te damos por escrito en cada trabajo.
Análisis completo
Test electrónico de precisión midiendo todos los parámetros químicos del agua.
Tratamiento
Aplicación del producto correcto en dosis exacta calculada por volumen de la piscina.
Diagnóstico de problemas
Si el agua no responde a tratamientos estándar, investigamos causas más profundas.
Asesoramiento
Te explicamos cómo mantener el agua entre nuestras visitas si haces mantenimiento parcial.
Sistemas de tratamiento del agua y cuándo cada uno
Hay cuatro sistemas principales de tratamiento del agua que se usan hoy en piscinas de la Costa Blanca. Cada uno tiene ventajas, inconvenientes y casos de uso específicos.
El cloro tradicional, ya sea en pastillas, granulado o líquido, sigue siendo el más utilizado por su efectividad probada y su coste razonable. Su pega principal es que requiere reposición continua porque el cloro se consume al desinfectar y se evapora con la radiación UV. Si tu piscina es de cloro tradicional, necesitas reponer entre 200 y 500 gramos por semana en alta temporada según volumen y exposición solar. La piscina de cloro huele a cloro, irrita más los ojos y deja la piel ligeramente seca tras baños prolongados. Sigue siendo válido y económico, pero ya no es lo más recomendable cuando el presupuesto permite alternativas.
El cloro salino o cloración salina es la tendencia actual en Costa Blanca. Se añade sal común al agua (entre 4 y 6 kilos por metro cúbico) y un electrolizador instalado en el circuito de filtración convierte la sal en cloro de forma continua y automática. Beneficios: agua mucho más suave en piel y ojos sin olor a cloro químico, no hay que añadir cloro manualmente cada semana, química más estable porque la generación es continua. Inconveniente único: la inversión inicial del electrolizador (1.100-1.700 euros instalado para piscinas estándar) que se amortiza en 3-4 años por el ahorro de cloro y la mejora de calidad de baño.
El bromo es la alternativa al cloro para personas alérgicas o con piel muy sensible. Funciona similar pero el bromo no se evapora con la luz UV como el cloro y no genera el olor característico. Es más caro de mantener y requiere bombas dosificadoras automáticas, lo que lo hace menos común para piscinas residenciales pequeñas y más utilizado en spas y piscinas climatizadas.
El oxígeno activo o peróxido de hidrógeno es la opción ecológica para clientes que rechazan completamente el cloro. Es más caro y exige análisis y reposición más frecuentes que cualquier alternativa, así que casi nadie lo elige para uso residencial. Su nicho son spas privados pequeños donde el agua se renueva con frecuencia.
Equilibrado de parámetros: el detalle que importa
El cloro o sistema desinfectante elegido es solo uno de los varios parámetros que hay que mantener en rangos correctos para que la piscina trabaje bien. El pH (entre 7,2 y 7,6) afecta directamente a la efectividad del cloro: si el pH se desvía, el cloro pierde eficacia exponencialmente y aparecen algas pese a tener cloración correcta en aparencia. La alcalinidad total (entre 80 y 120 ppm) actúa como amortiguador del pH, evitando cambios bruscos. La dureza del calcio (debajo de 250 ppm) determina cuánto se incrusta cal en filtros, paredes y línea de agua. El estabilizador o ácido cianúrico (entre 30 y 50 ppm) protege el cloro de la degradación UV.
Cuando uno solo de estos parámetros se desvía mucho, todo el sistema empieza a fallar. Aparecen los problemas típicos: agua turbia que no se aclara, algas verdes o negras pese a clorar, cal incrustada visible en línea de agua, irritación ocular incluso con cloro bajo. Diagnosticar y corregir el desequilibrio requiere análisis preciso y conocimiento de la química del agua, que es lo que hacemos en cada visita de mantenimiento.
Zonas donde trabajamos
Llegamos a toda la Vega Baja y a los pueblos de alrededor
PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué tratamiento conviene más?
Para uso residencial estándar: cloración salina por confort y química estable. Para presupuestos ajustados: cloro tradicional. Para alérgicos: bromo o cloración salina.
¿Cuánto cuesta convertir a sal?
1.100-1.700 euros instalado para piscinas estándar de 30-50 m³. Amortización en 3-4 años por ahorro de cloro continuo.
¿Mi agua sigue saliendo verde, qué pasa?
Posiblemente desequilibrio de pH o estabilizador. Hacemos análisis completo y diagnóstico de causa antes de proponer tratamiento de choque.
¿Es peligroso bañarse con tratamiento químico?
No, en dosis correctas. La normativa española establece límites seguros que respetamos siempre. El cloro libre entre 1-3 ppm es totalmente seguro.
¿Hacéis tratamiento puntual o solo mensual?
Ambos. Tratamientos puntuales para clientes que mantienen su piscina y necesitan asesoramiento o intervención específica. Mantenimiento mensual para servicio completo continuo.
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